El castillo de Irulegi, más al descubierto tras completarse el quinto año de excavación

18 VOLUNTARIOS HAN DESENTERRADO DURANTE DOS SEMANAS LAS RUINAS DE LAKIDAIN

Los arqueólogos de la empresa Aranzadi continuarán durante el verano las labores de consolidación

El castillo medieval de Irulegi, situado a 893 metros de altitud sobre la localidad de Lakidain (Valle de Aranguren), muestra este año una parte más de sus muros. Por quinto año consecutivo, arqueólogos de la empresa Aranzadi, con el apoyo de los voluntarios de un campo de trabajo, desentierran las piedras de lo que en su día fue un castillo real que protegía las fronteras del Reino de Navarra, situadas entonces donde termina la Cuenca de Pamplona.

Irulegi es una fortaleza que data del siglo X, aunque parece posible que fuera levantada incluso antes. Durante el tiempo en el que el castillo estuvo en pie, sirvió de residencia del alcaide y su familia, quien tenía la obligación de conservar el fortín, cobrar impuestos y vigilar el paso hacia Pamplona. Entre los siglos XIII, XIV y XV, época de mayor auge de los castillos en Navarra, el de Irulegi vivió periodos de relativa calma, pero también etapas convulsas debidas a conflictos internos y guerras con otras regiones.

En la época altomedieval, cuando la fisonomía del castillo se reducía a una única torre exenta, es cuando la fortaleza fue probablemente destruida por primera vez, en el año 924, por las tropas de Abd Al Rahaman III. La edificación soportó diversas reformas y ampliaciones hasta su derribo definitivo, en 1494, por orden real. Desde entonces, sus ruinas permanecieron ocultas bajo los propios escombros de la torre y los muros, y la vegetación que durante cinco siglos devoró el lugar.

LOS INICIOS Pero en 2007 el Ayuntamiento del Valle de Aranguren decidió desenterrar Irulegi y contrató a la Sociedad de Ciencias Aranzadi para llevar a cabo la excavación. Asimismo, el Gobierno de Navarra, mediante el Instituto Navarro de la Juventud, puso en marcha un campo de trabajo a través de sus programas de voluntariado, gracias al cual cada año una veintena de jóvenes provenientes de otras comunidades autónomas e incluso otros países visita la excavación y colabora con los trabajos.

Según explica el director de la misma, Javier Buces, «el hecho de que el castillo estuviera situado aquí arriba hizo que, una vez derribado, no se utilizara como cantera, y por eso sus piedras siguen aquí hoy en día». Para el director de la excavación, el principal atractivo de Irulegi reside en que «es difícil encontrar un castillo tan entero, con su capilla, su torre, sus accesos…».

Buces destaca la importancia del trabajo realizado desde 2007, año en que se comenzó la excavación. Durante las dos primeras campañas, los trabajos se centraron en delimitar el perímetro exterior del recinto superior del castillo, ubicado junto a un asentamiento vascón. En 2009 se consolidaron las estructuras excavadas durante los años anteriores, para volver en 2010 a la actividad arqueológica propiamente dicha, hallándose dependencias como el aljibe o la capilla.

Este año, los esfuerzos se dirigen a terminar de excavar el interior de la torre principal y la capilla, donde ya han aparecido materiales de gran interés, como cerámicas, monedas o hebillas de cinturón.

VOLUNTARIOS Al buen transcurso de las excavaciones han contribuido los voluntarios participantes de los campos de trabajo. Este año, 18 jóvenes provenientes de otras comunidades autónomas, así como de otros países europeos, han participado en las labores. «Lo mejor que se le puede decir a alguien es que venga aquí», manifestaba Pablo Javier Riquelme, murciano de 21 años, quien añadía: «Es una experiencia única, animo a la gente a que se apunte, porque esto hay que desenterrarlo».

Para Javier Martínez, de 18 años, la actividad ha resultado «una pasada», a pesar de que «el trabajo es duro y cansado, aunque la mayor parte ha sido trabajo fino, con palas pequeñitas, más relajado, mejor». Este valenciano, estudiante de Historia, ya se interesó por el campo de trabajo el año pasado, aunque entonces no pudo acudir a Irulegi por ser menor de edad. Para Yaiza Balibrea, de 21 años, la experiencia ha resultado «bastante sorprendente», ya que «pensaba que íbamos a estar picando piedra». La joven de Murcia añadía: «Me gustaría volver aquí pasados unos años para ver cómo va el castillo. Una vez que trabajas aquí se te queda el gusanillo».

A pesar de que la forma del castillo se intuye con nitidez, todavía queda mucho trabajo por hacer en Irulegi. Buces señala que no se puede calcular con exactitud el número de años que se tardará en excavar y reconstruir la fortaleza, ya que esto dependerá del propio proceso de desenterramiento. Mientras tanto, el Valle de Aranguren organiza distintas actividades encaminadas a poner en valor el castillo, como la visita guiada a las ruinas que se celebrará este lunes, y para la que se han inscrito 45 personas.

Fuente: www.noticiasdenavarra.com

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